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miércoles, 31 de agosto de 2016

CRÓNICA DE UN VIAJE AL CORAZÓN DEL ZAPATISMO

Semillas del corazón

Por Quica Kneeteman

                A días de iniciar el viaje a México, llegan noticias de un país convulsionado… Los maestros de Oaxaca son la fuente del alba una vez más… Los militares, policías o paramilitares han matado “unos pares de personas”. Pero esto en México no es inusual.
                Nuestro viaje tiene como razón ver la experiencia zapatista y adherir a “la sexta”[1]. Me piden que indague cómo es la educación en estos veintipico de años en el zapatismo pero a la distancia percibo que el conflicto fuerte va por otro lado.
                Me invaden preguntas a las que respondo con más preguntas. Este ombligo larroquense y entrerriano piensa y siente con lógicas argentinas…
                Esta otra noche triste va queriendo despertar y comienza el vuelo hacia la América profunda. La primera cosa que rompe mi cabeza, mi conciencia y mis palabras, es ver  la ciudad de San Pablo desde el aire aquella noche sin nubes… Adónde irán mis charlas de mercado de cercanía, de soberanía alimentaria, de energías limpias, de hacerse cargo de la basura, de convivencialidad,  y todo a escala humana, … ¡hmmm!
                No hay cabeza que pueda comprender ese desmadre, el rompecabezas está fuera de escala y me da por sentir que vivir así es inhumano.

AMANECER EN MÉXICO
                Este amanecer de julio me despierta en Ciudad de México y esta vez la claridad de la mañana nubla mi capacidad de smog, éste cierra mis entendederas desde arriba. Días después, ese mismo smog no me dejará percibir ni los cerros ni los edificios, pero desde abajo.
                Otra vez la urbanidad como un epitafio de estos tiempos se exagera en malos olores. Por suerte la dulzura al hablar que tienen los mexicanos paraliza la nariz y pone a andar las relaciones…
                Los rostros, la estatura iguala el paisaje pero las comidas permanentes y los colores, como un mural interminable, han decidido ser símbolo de resistencia en estos 500 años de historia en la que el olvido resucita en presente en cada piedra, en cada sitio arqueológico que antaño era lo sublime, lo mágico y por supuesto, lo  sagrado…

“SI CONTROLAS AL MAESTRO, CONTROLAS A LA COMUNIDAD”
                Charlo en el subte con un docente mexicano durante un par de estaciones. Me da por preguntarle si lo puedo grabar. Accede. Le pido un resumen de lo que me contó. Las distancias son inmensas, y por suerte él se baja en la ante última estación, lo que me permite guardar su hablar durante 26 minutos. Minutos en los que la charla entrevista –intento periodístico de mi parte– fue imaginando preguntas y obteniendo respuestas.
                ¿Cuál es el conflicto que provoca la matanza de Oaxaca?
                “Lo que pasó es que los sindicatos se volvieron 'charros', una palabra que acá en México quiere decir que el gobierno le paga a los líderes para que respondan a sus intereses… El SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) es uno de los sindicatos más grandes del mundo, tiene más de un millón de docentes y está aliado al gobierno. El sindicato fue un arma del PRI para promover votos o grupos de choque o control sobre las comunidades; porque si tú controlas a un maestro controlas la comunidad, y durante 15 o 20 años hubo una líder importante, a partir de esto empieza la disidencia y Oaxaca fue uno de los puntos que inicia el movimiento. Comienza la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación). Mandan matar a unos cuantos de sus dirigentes. Ésto que pasó ahorita ha pasado varias veces…”
                “Pasa que ahora el gobierno promueve la reforma educativa y Chiapas, Michoacán, Guerrero y Oaxaca son los estados más combativos. Empiezan las movilizaciones con mucho apoyo popular… El golpe a la CNTE no es solo un golpe al movimiento magisterial y al de las normales rurales, es un golpe político, busca pegar a los movimientos sociales”.
                “El gobierno utilizando los medios periodísticos enfrenta a la sociedad con los maestros, pero la lucha ha dejado ver que la reforma no es educativa, es solo laboral, busca quitar derechos y que todas las reformas, como la energética, se anuncian para mejorar el servicio pero solo logró subir la luz y la gasolina. Las reformas encubren el verdadero propósito… Acá se lee, promedio, un libro al año. Seguimos siendo un pueblo ignorante, manipulado y las reformas benefician a las corporaciones. El dinero se va de México. Se va para sus países”.
                “El movimiento que hace frente a las reformas es el magisterial y los maestros representan a una población que ve en esa lucha una manera de oponerse a todas las otras reformas, es solidaridad pero es una forma de enfrentar al gobierno. Acá hay una crisis de alternativas democráticas, los partidos tienen entramados corruptos en su interior…“
                Sigue la charla bajo la tierra de México pero los inframundos de los que Octavio habla se me emparentan con las realidades y los simulacros de estos últimos años de mi Argentina. Todo suena tan parecido...

EN TEOTIHUACÁN
                Quizá vuelva a este ser luminoso que es Octavio cuando intente contar lo que pueda de ese misterio que es el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) pero ahora haber escrito hace un ratito la palabra piedra, me lleva rápido a Teotihuacán cuando Jesús nacía y nosotros empezábamos a contar la vuelta alrededor del sol de cientos de millones de veces, en años mentirosos, uno a uno, solo desde hace dos mil dieciséis veces.
                Los años son esa traslación que cuando ves la pirámide de la luna o el sol en ese lugar único que es Teotihuacán, te trasladás involuntariamente a una vida inexplicable de un tiempo de luz en el hacer e incontenible en esta cabeza contemporánea a Internet y a las redes sociales atrapadas en redes individuales.
                Puedo hablar de ese altar de piedra o volver al zócalo para pensar en Moctezuma y en ese joven Cortés y sentir esa Tenochtitlan de las chinampas, de jardines de agua o de este México actual de olor pestilente sumergido en nubes de dióxido de carbono con días de “no circula” pero también hay  un México lindo del mercado de Coyoacán, de ese mole y esa milpa y ese taco y ese mezcal, de ese nopal, de ese maíz y de ese “no hay país sin maíz” y entonces me pongo a llorar como un chico después de recorrer un rato el Museo de Arqueología y ver la cultura olmeca, zapoteca, mexicas y mayas porque leo tallada en una piedra lo que nos pidió Huehuetlatolli:
“Cuida de las cosas de la tierra
Haz algo. Corta leña. Labra la tierra.
Planta nopales. Planta magueyes.
Tendrás que beber. Que comer. Que vestir.
Con eso estarás en pie.
Serás verdadero.
Con eso andarás...”

                Y vuelvo a llorar porque veo otra piedra sobre la pared que me dice:
“Estos Toltecas eran ciertamente sabios.
Solían dialogar con su propio corazón”.


DE LA MUERTE A LA VIDA: EL CIDECI Y LA UNIVERSIDAD DE LA TIERRA
                Regreso a esta mexicana actualidad para viajar a Chiapas y ver desde el colectivo, que los casetas, como le dicen al peaje, están tomadas por los maestros y los vehículos pasan sin pagar solo dejando una colaboración para la causa. Impensado en Argentina: sacarle por un tiempo aunque más no sea la billetera de la caja a los recaudadores que se apropiaron hace ya más de 20 años de nuestras rutas.
                Vamos con  mis compañeros a uno de los bloqueos que  son los cortes de ruta que permanecen en Guerrero, Chiapas, Oaxaca. En estos estados pasás salvo que seas un camión que transporta mercancía de una internacional como bimbo o de tantas otras “trasnacionales”, como decía Zitarrosa.
                En una de las carpas del bloqueo charlo con el coordinador regional del magisterio de los Altos de Chiapas, una de las 24 regiones que están en lucha y me cuenta que “el SNTE” es el sindicato y está en todo México y “la CNTE” es la coordinadora que son los disidentes, los inconformes, los maestros que luchan combinados con movimientos sociales. Los maestros están en conflicto  desde el 15 de mayo y ya son muchos los estados que están en paro: “Pero nosotros desde hace tiempo no luchamos por los salarios. Estamos en contra de la reforma educativa porque reduce presupuesto, modifican artículos, privatiza la educación. El Estado se lava las manos y deja la educación  en manos de los padres y los maestros. Además quita derechos a la jubilación, a la salud, a…”
                Unos  días después, cuando estemos en el Caracol Zapatista de La Realidad, un grupo de encapuchados prenderá fuego a todas las carpas de los docentes que están en la ruta, después de la golpiza y herir de balas a una periodista y a maestros, se dirigirán al centro de San Cristóbal a saquear algunos negocios y romper edificios públicos. Es difícil de entender pero los paramilitares o grupos de choque pagos por el gobierno, tiene como habitual esta manera de actuar mientras la policía solo  mira… Pero un vidrio, robar comercios, quemar un campamento, es nada si lo comparamos con la matanza que hace unos días hubo en Nochixtlan por parte de la policía federal sacando armas de fuego y disparando contra la población… Asesinando maestros, estudiantes y población que acompañaba, el último 19 de junio.
                Pienso que necesitaríamos muchos Rafael Amor para cantar al maestro del sur, ahora no es uno, son muchos los muertos, pero en el sur de México. Rabanal, el coordinador de esta región, me cuenta que Oaxaca es el estado de mayor conciencia y resistencia de México por eso lo de Nochixtlan…
                En Oaxaca está la APPO (Asociación Popular de los Pueblos de Oaxaca). Esta tiene una experiencia educativa y gubernamental tan rica que vale un párrafo. Tal vez las luchas inéditas obliguen a mi birome a contar alguito de esa construcción colectiva.
                Mientras tanto una recorrida por la Universidad de la Tierra en San Cristóbal recorre el alma mientras veo y toco ese lugar en la ladera del cerro en los bordes de la ciudad en los que se escalonan aulas, talleres, salones, bibliotecas, huertas, granja, capilla, casas, cocinas y tantos otros lugares nacidos como árboles en medio de la selva; en peldaños de conocimientos deconstruidos, todo bajo una música suave que sale de no se sabe dónde cuando abrís una puerta y se mezcla con la risa limpia avergonzada de los jóvenes que andan aprendiendo por ahí.
                Esta universidad rara y linda como la tierra, llamada CIDECI (Centro indígena de Capacitación Integral), nos regala una charla suave con el Dr. Raimundo. Un guía nos cuenta el quehacer de esa casa de estudios, si ese fuese un título injusto, que valga también. Pero en realidad lo que le sale a este entrerriano exagerado al sentir ese lugar, es decir: ¡Ahhh, la mierda, sin palabras!  A lo que después con un amigo, haciendo un ejercicio de recuerdos en el que queremos nombrar o poner títulos, y salen las cosas que siguen:
                Historia, ecología, espiritualidad, resistencia, pensamiento crítico, armonía, sentido de búsqueda, comunión, encuentro, futuro, cariño, paz, la belleza de la vida como un acto de hermosura revolucionaria… Ésto también es un pedacito de México al que llaman “El sexto caracol zapatista”.[2]

CARACOLES CON LÓGICA PROPIA
                En este lento andar apresurado, al otro día empezamos la visita a los caracoles. Recorreremos tres de los cinco, pero si sirve de explicación, nada de los zapatistas se puede contar desde nuestras lógicas. Lo primero es la atemporalidad. Los tiempos de ellos y los nuestros difieren tanto que éste es el primer choque cultural. Todo lo que intente contar es seguro que tiene otro sentido pero igual haré el esfuerzo por decir…
                Los Caracoles son el cuarto orden de organización. La familia, las comunidades, los municipios y los Caracoles. Tres, cinco o catorce familias forman una comunidad. Varias comunidades, un municipio. Varios municipios, un Caracol. (Sé que cualquiera puede buscar más información pero es como detalle mínimo para no dar por sentado que todos sabemos lo que es un Caracol zapatista). Éste es el centro administrativo político que puede o no tener escuela, puede o no tener centros de salud. No es eso lo que lo define pero sí es el lugar de las “Juntas del buen gobierno”. Éstas son rotativas y “el mandar obedeciendo”, es una práctica.
                El primero fue el de Oventic. Es el único en el que vamos a ver pasamontañas tapando rostros y pañuelos cubriendo sonrisas de mujeres pero sí van a dejar ver una historia de dignidad, una historia que nace el 1° de enero de 1994.
                Esos ojos indígenas dejan ver una historia que nunca murió ni con los españoles, ni con Salinas de Gortari ni con nadie. Está siempre en cada palabra de las 60 lenguas que se hablan en México y está en Emiliano Zapata y está viva en la autonomía que ejercen las comunidades.
                Comprender al zapatismo no es fácil. Intentar describirlo es muy difícil.

UN DÍA EN EL PARAÍSO
                En estos días todos son preparativos para el COMPARTE, una actividad para eso mismo, una actividad para iniciar otra etapa más en estos recorridos de inventar. Ahora es compartir arte. En diciembre y enero será el turno de la ciencia que va a ser interpelada por la sabiduría indígena acumulada en años pero nunca convertida en mercancía[3].
                Después de la espera para poder entrar, siempre la Junta se toma su tiempo, vienen las presentaciones y ese momento sencillo, humilde, será en los tres Caracoles algo tan mágico como raro…
                Al otro día, después de andar mucho por las rutas que corcovean y serpentean como lombrices al sol, llegamos al Caracol de Morelia. Todo está enmarcado siempre en los Altos de Chiapas, sierras largas que se hacen cerros montañosos para de a poco convertirse en la Selva Lacandona. Esta selva, cada vez más arrinconada, intentando ser o seguir siendo. Una de las veces que paramos para sacarnos una foto en algún cartel zapatista, vi en el interior de ella, en un pedacito de nomás de 10 metros cuadrado, árboles haciendo comida. Bananos, mangos, café, mamey, piñas y tomé conciencia que un día todos vivimos en el paraíso…
                Pero vuelvo a Morelia y su rica pobreza. La variedad de frijoles en sopas es nuestro desayuno compartido con las tortillas de maíz que son el maná de este continente.
                Algo charlamos, y me regalan porotos negros, marrones o bordó, como el bótil, un frijol que se desespera por venir a Entre Ríos y se pregunta si podrá pasar aduanas…
                Varios gurises de entre 14 y 20 años, cortan el pasto a machete con una habilidad danzarina, mientras sus bocas ríen entre palabras en tzotzil, tojolabal, zetal y chol…
                El día anterior habíamos escrito unas cinco preguntas en la nochecita sin luz, mientras la lluvia que todos los días llega a la misma hora, en estas épocas,  moja la selva y los cultivos de esas milpas infinitas que están en todas partes repitiendo el paisaje en una manta grande pero confeccionada siempre con retazos y retacitos. Siempre maíz, siempre frijol, siempre zapallo. ¡Ay, el maíz!
                Cuatro integrantes de la Junta del Buen Gobierno, varones y mujeres, responden las preguntas del día anterior pero la sonrisa dulce de una mujer que nos dice que es muy difícil hablar castilla, pierde un poco las cuestiones políticas, históricas y de organización y trato de pensar cómo sería gobernar en Argentina con estas normas. Permanecen 15 días en el Caracol gobernando, después vuelven a sus casas y hacen una parte del trabajo familiar. Unos días después trabajan para la comunidad y después vienen a esta sede administrativa para volver a ser la Junta. No cobran en ninguna de las actividades, y esto, una vez más, rompe nuestras matrices.
                Ellos son jóvenes. Contestan con una profundidad y una sencillez increíble pero siempre lento, con una musicalidad muy suave, siempre buscando las palabras en español que se nota que no siempre encuentran. Todo es melodía en ese día. No hay pared que no esté pintada con frases que pronuncian un hecho político. Siempre la poesía se hace presente. El arte debe estar porque si no, parece que no vale. El mural, son muchos murales. Tantos, como paredes haya. Me parece que hacen nuevas construcciones porque necesitan pintar o decir cosas y después, recién después, serán baños, cocinas, aulas, dormitorios, auditorios, despensas, oficinas o lugares amplios para las asambleas.
                Los colores son una expresión de México y eso parece un país, o es un país.
                Después de andar mucho, mucho… Chiapas y Oaxaca no se mide en espacios. Todo es tiempo.

EN LA CAMIONETA DE MARCOS
                A la velocidad de la montaña rusa nunca subí, en el Italpark el miedo al vértigo me preservó de ese juego. Ahora de grande las montañas mexicanas juegan conmigo y un par de minutos me hacen una cárcel perpetua, al saber que para abajo hay metros eternos esperándome y arriba hay unos piedrones más grandes que la combi desprendiéndose de otros pedazos de piedra de la columna vertebral de esa montaña que no las puede sostener y las suelta como hojas en otoño.
                Pensar que viajamos en la camioneta en la que el subcomandante Marcos realizó “la otra campaña” hace unos años, no mejora mis nervios miedosos pero enorgullece el viaje, lo pone un poquito más mágico de lo que en realidad ya es y, cuando estaba pensando y riendo, llegamos a la realidad y mágicamente ese pueblo de 200 familias en plena selva cerquita de Guatemala, parece de cuento. Pero el cuento se hace un relato más oscuro en la noche en que las chicas europeas del Observatorio Internacional disparan la historia de cómo mataron al Maestro Galeano y el precipicio que recorrimos en la tarde, es ya un chiste al lado de esta crónica de horror y muerte…
                No solo mataron a Galeano. El sub, una vez más dejará de ser él para resucitar al nombre de un compañero muerto; Antes Marcos, allá en el 94, en 2014 será Sub Galeano para resucitar o no dejar morir nunca estas injusticias que los partidistas o el mal gobierno le infringen al pueblo que quiere escribir otro destino…
                La noche se hace más noche porque la lluvia que llega siempre a la misma hora, continúa larga haciendo que la charla con las chicas del FRAIBA (Observatorio internacional para la paz Fray Bartolomé de las Casas) parezca una reunión a escondidas en los años 70 cuando Videla enlutaba la Argentina y la tristeza gobernaba el país como ahora lo hace en este montañoso Ceibas mexicano.
                Amanece el día y descubro que el ruido a lluvia había continuado en un río que al igual que una canilla abierta no paraba  de avisar que el agua siempre continúa. El día se hace lindo. Curioseamos algunas actividades y nos vamos a reunir con la Junta del Buen Gobierno. El tojolabal es la lengua de acá y el idioma español parece respetarla entonces el diálogo se hace pequeño. Deseábamos el de Morelia pero forzar las palabras no es buena receta. Los silencios hablan más y sus trabajos preparando el COMPARTE son su preocupación y no este grupo de argentinos que busca entender algún cómo entre tantos qué.

EDUCACIÓN ZAPATISTA
                Quiero preguntar por la educación zapatista pero esa tarea me quedará incompleta. El Promotor de Educación está trabajando la tierra y su milpa no lo deja volver hasta la tarde….
                Pero algunas cosas están claras: la educación en el zapatismo no tiene maestros, son promotores, elegidos en asambleas… son trabajos, no empleos, Hago esta diferencia porque no perciben retribución económica. Si en el zapatismo todo es sencillo y a la vez complejo en sí mismo, la educación no escapa y también juega con las palabras… nace con el principio “nadie educa a nadie y nadie se educa solo”, así empieza a alimentarse, a caminarse  recreando saberes existentes que se salen del sistema oficial y ésta es la tarea que doy para también yo jugar con los lectores de esta crónica:
                “Investiguen para mañana sin falta, características de la educación zapatista” … y que sirva este deber como ejercicio o inicio del autogobierno que nos debemos…
                Nosotros yéndonos dejamos La Realidad, ese pueblo de cuento y de historias…

COMPRENDER AL ZAPATISMO
                Comienza el regreso a San Cristóbal. Casi ocho horas de viaje se harán bellísimas no solo por este paisaje de pueblo en el pozo de los valles, mientras los miramos mezclándonos con las nubes en los picos de los cerros, sino también porque Jerónimo, este salvadoreño que maneja la chata, parece entrerriano. Entiende rápido los chistes y por eso fue “Gervasio”, el conductor de los pueblos libres y entre las carcajadas de las picardías, el tiempo amasa las relaciones entre las personas y en ese momento que es el presente, que es cuando leudamos, todos somos un poco más buenos...
                Pero una vez más en tanto viaje me camina la idea del Sub Marcos recorriendo México en ”la otra campaña” e imagino las conversaciones que guarda este vehículo y tengo la certeza que le haré una nota al dueño de la chata que fue chofer en esas recorridas…
                ¿Cómo comprender al zapatismo desde otras geografías? Éstas son algunas cosas que mi aparatito guardó cuando hablamos sentados en el piso de una galería, aquella tarde en el COMPARTE de CIDECI y que ahora, al desgrabarlo para pasarlo a papel, me doy cuenta de que es para escuchar y no para leer: porque los ritmos, supongamos de Juan, este ser que charla con el corazón.
                “Lo que yo podría…  que nos podría acercar a tener una idea, luego a profundizar a aprender y comprender, sería en la medida en que uno se va conectando con uno mismo. En la medida que tú te vas conectando con tu ser… Ese ser humano que piensa, que reflexiona, que le da un espacio a la palabra que escucha y entonces trata de entenderla, digerirla con respeto. Una de las cosas que nos aleja de esa posible comprensión es precisamente, la forma en que nos crecen, en que nos educan, el mundo donde nacemos. Nacemos en esquemas, con limitantes en todos los sentidos, gente que te está dirigiendo para todas las cosas… qué estudiar, qué comer, qué vestir, y si no lo haces pues, eres raro y ahí empieza la incomprensión, porque hay gente diferente, ¿se entiende? Podría yo decirte simplemente, que no entendemos al zapatismo porque los zapatistas no obedecen esquemas, ¿sí?, se salen de todo este mundo que nos dice qué hacer y cómo hacer porque si no lo respetas eres ilegal y estás contra la justicia… entonces nos dicen ilegal. Nunca nos dicen i-le-gí-ti-mo. Entonces en la medida en que vas recobrando tu contacto con la tierra, con la naturaleza, con tu ser, te ayuda a ir entendiendo, aprendiendo, viendo, comprendiendo y no necesariamente para ser como los zapatistas. Simplemente para entender que son diferentes. En el momento que uno tuviera la capacidad de salirse de los esquemas, de probar otro modo de vida o tan solo imaginarlo, eso nos va a a permitir un acercamiento”.

“LA AUTONOMÍA SE CONSTRUYE SIN PRISA”
                La charla sigue, la suave musicalidad de cada respuesta nombra cosas como: “cuando sales de los esquemas ya eres diferente y lo que haces ya va a ser diferente. Lo que están haciendo los zapatistas es inventando, es construyendo en el camino paso a paso. Construyendo autonomías y esas ideas van a ser diferente en cada geografía por su clima, por su idioma, por su cultura, por sus costumbres, por sus tradiciones, por la profundidad que tengan en el contacto con su identidad, con sus raíces. El tiempo es una limitante. No puedes ir construyendo una autonomía si tienes prisa, pues porque el tiempo es uno de los esquemas de los cuales hay que deshacerse. No voy a explicar ahorita pero sería bien bonito que busquen el sentido de los siete puntos cardinales que nuestras compas nos han enseñado…”
                “La diferencia está entre la educación y la formación. Hay una grande diferencia. La educación la vemos como un entrenamiento, una capacitación para tener mano de obra calificada en el mundo empresarial en todos los niveles desde el señor que hace el aseo hasta el gerente o dueño de la empresa. Todos estarán al servicio de ese negocio. Y una formación te permite identificarte como un ser humano que ocupa tiempo y espacio en este mundo y que esa formación te va a hacer ver  que por ser un habitante tienes res-pon-sa-bi-li-da-des… Y ahí es donde entras a cuidar la naturaleza. Cuidas nuestro mundo, a ser responsable. Una formación te permite ser, crecer en armonía no buscando beneficios personales sino siendo parte de una comunidad”.
                Mi interlocutor me dice que la palabra y el diálogo es lo más importante. Yo un poco molesto porque las hojas se llenan rápido con mi mano en movimiento transcribiendo, pero achicando demasiado y me parece que lo que dejo afuera es más rico que lo que escribo.
                ”Este movimiento nos ha permitido ver esos lazos que hay hacia las comunidades, hacia las naciones indígenas, esas que están defendiendo su territorio, las que están menos contaminadas, que todavía tienen sus alimentos orgánicos, ahí donde no se trabaja para comprar…”

OTRA COSITA AL LADO DEL CAPITALISMO
                “Rescatar ese ser humano, ese ser humano que piensa; no hay que dejar de sentir ese dolor, esa rabia, eso sentimientos que todos tenemos, eso, eso es muestra que tienes dignidad, cuando te duele el dolor ajeno, cuando te duele lo que está viviendo otra persona, es que no eres tú. Cuando ves que somos otros, hay más allí. Por eso vamos al nosotros y tú lo puedes decir en dos sentidos. Uno porque aquí estamos con ustedes y otra porque yo veo que ahí hay dos. Estás tú y tu corazón. Muchas veces nos desconectamos de nuestro ser, de nuestro corazón y ahí nos dividimos. Decirle no al corazón es donde nace el conflicto…”
                “Vamos a construir algo diferente al lado de todo esto. La solución de un cambio no está en enfrentar al capitalismo, nos van a aplastar, tienen todo el dinero, tienen eso que le llaman poder, tienen las armas… Dale la espalda, construye otra cosita ahí al lado…”
                Le pido que me diga una sola palabra o un título para este movimiento y me dice ”Esperanza”. Y me dice muchas cosas más pero se le escapa esta frase: “El sonido de los colores”… y creo que ya está, que cuando llega la poesía, ya está, porque ella es siempre el final y el comienzo de otra cosa… Como mi viaje que ahora después de compartir en el COMPARTE se va Oaxaca (que se pronuncia uajaca) a conocer otros mundos que quepan en mi mundo para honrar a los zapatistas que charlan y obran de esta manera.

DE LA MANO DE RULLI A LA PALABRA DE ESTEVA
                Yo llegué a México de la mano de Jorge Eduardo Rulli. El viejo maestro que es Rulli, que después de mi papá, “mi viejo del alma”, es el viejo que yo elegí de maestro. La frase dice que el maestro llega cuando el discípulo está preparado, nunca estuve recibido de nada y menos para ayudar, soportar o sostener su historia, pero sin dudar lo elegí primero por respeto y después porque siempre elegí a mis amigos y ésa podría ser mi peor virtud que siempre es mi mejor defecto.
                Lo elegí para que Rulli me forme en la revolución de los dignos sueños, siempre a la intemperie del poder, hasta este viaje a México depende de él y de esa escuela de coherencia que él ha transitado con la lucidez de pocos, la entereza de algunos, la rebeldía de menos o casi ninguno y la búsqueda en le perseverancia  eterna que aún hoy con un cáncer caminando su cuerpo puede dormir en el piso duro de una dura barraca del Caracol Zapatista. Su espíritu de resistencia sueña con esa Argentina mestiza que un día leerá a Kusch y luego de comprenderlo no soportará las ganas de vivir sin cansarse en esta tarea que siente que le dieron para que el pueblo camine a la justicia social, a la independencia económica y a la soberanía política y que él expresa como el camino a la felicidad a que siempre llegó pero no se da cuenta[4].
                Pero dejo ya mismo de hablar de mi amigo Jorge Rulli para contar algo fuerte que me dijo: que del viaje a México, quizá le interesaba más hablar con Gustavo Esteva que con el zapatismo… y entonces pongo manos a la obra, me apoyo en la hija del Quique –mi amigo loco–. Ella vive por esos lugares, a la que le pregunto si lo conoce, si es accesible, que si hay alguna posibilidad de verlo, que si no, no hay drama… Y Margarita pone en marcha un desprendimiento lindo de mujer como ellas saben hacer y consigue para sus paisanos el deseo de Rulli. Y hacia allá marchamos.
                Quince horas arriba de un colectivo “de la OCC”, una empresa dueña de los viajes de casi todos los mexicanos y en 300 pesos de ida y 500 de vuelta, nos vamos para Oaxaca coincidiendo con la Guelaguetza, la fiesta más popular e importante del sur de México.
                Gustavo Esteva nos invita a un seminario en la Unitierra (Universidad de la Tierra de Oaxaca), en la que disertará para luego pasar al “conversatorio” como le llaman a esa charla debate que hace con unos estudiantes de la UNAM que vinieron desde ciudad de México los que también hicieron horas y horas en colectivo, para conversar cuatro, y luego de ella, Gustavo nos regalará un poco de charla sin tiempo pero con un afecto inconmensurable. La Pesoa ya había hecho que nosotros nos sintiéramos como en casa.
                Pero ¿quién es este Gustavo Esteva? Yo desconocía su trayectoria e importancia. Pero cuando escucho lo que dice en un ratito me vuelvo diez años atrás cuando escuchaba por primera vez a Carlos Galano, al Guille Priotto, a Leff, a Elizalde, a Felipe Ángel, en aquellos cursos o seminarios que hacían AGMER y CTERA, en aquella crítica fuerte a la educación y un despertar a la educación ambiental. Las palabras suenan en algún rincón de algún resorte de mi cabeza pero más resuenan en la memoria de mis sentimientos.
                Gustavo va contando lo que es la Unitierra, la lucha de la APPO, destroza la educación formal mientras explica formas de autonomía en las escuelas, en los municipios y en las luchas sociales y en su organización. Destroza y acaricia, rompe pero construye, pega chirlos a los esquemas de nuestras cabezas y de los sistemas, pero lo hace con una dulzura y una esperanza presente que su charla es un encuentro único, melodioso, inteligente pero de una bondad que conmueve.
-                     Los partidos nos parten.
-                     Gobernar con el pueblo, no al pueblo
-                     Muchísimos municipios de Oaxaca empiezan a gobernarse en autonomía. Esto es mayor a solo elegir a sus gobernantes.
-                     La escuela del estado destruye a los pueblos.
-                     Los niños en libertad aprenden más que en una escuela.
-                     Aprender haciendo.
-                     La educación como sustantivo… alguien me da ese servicio.
-                     Había aprendido a aprender.
-                     En la Unitierra queremos aprender por nosotros mismos como a caminar, es una interacción con otros.
-                     La Unitierra no quiere ser una pedagogía.
-                     Nadie se prepara para ser empleado de nadie y de nada.
-                     Lo que importa es el arraigo a su comunidad.
-                     No hay carreras ni títulos habilitantes.
-                     Sale gente para enfrentarse a los profesionales.
-                     Seminario “Caminos de autonomía en la tormenta”: para la comida, para sanar, para saber qué es… cómo es y qué hacer.
-                     No podemos esperar que los gobiernos o los partidos resuelvan nuestros problemas.
-                     Treinta y cinco conflictos de la APPO, pueblos levantados en defensa de la tierra
-                     Esto ya no es el capitalismo, el capitalismo ya murió. Son zombis de empresas capitalistas acumulando riquezas.
-                     Esta es la hora del despojo y el extractivismo financiero. Es el fin de la modernidad, fin del capitalismo, fin del socialismo, del patriarcado y del estado-nación.
-                     Es el máximo nivel de violencia.
-                     Hay que oponerse al desarrollo y cambiarlo por el “vivir bien”.
-                     No somos activistas, somos activados.
-                     Estamos planteando la abolición de la SEP (Secretaría de Educación Pública).
-                     Cada vez que pedís al gobierno un derecho o dinero, lográs dependencia.
               
                Esta mezcla de frases de esa mañana de sol en un barrio de Oaxaca, fue llegando al final del seminario para comenzar nuestra reunión…

EL FUTURO YA LLEGÓ
                Mientras Gustavo ensayaba un almuerzo, en su mayoría frutas trozadas de muchos colores, cubitos de fruta que alimentan esa soberanía de pensamientos en una cabeza de ya casi 80 años, pero que goza de una juventud maravillosa, Gabo nos presentaba, Margarita grababa, Mariano y yo disfrutábamos de una escena que en un ratito se convirtió en diálogo y que en algunos de esos momentos dijeron:
                “La apertura a la amistad ya es, porque estamos en un mismo sentido caminando hacia la propia autonomía no solo de la Unitierra o lo que hagamos como comunidad…Yo vivo donde nació mi abuela zapoteca y ahí produzco casi el 60% de lo que como…En ese terreno que era muy árido, muy hostil, lo hemos transformado en muchos años, en una tierra fértil para nuestra comida y la de los vecinos”.
                “Un tema que vale la pena que exploremos: desde los años 80 nosotros estamos hablando de un nuevo sujeto revolucionario, nosotros decimos que los héroes están fatigados y que los obreros industriales, lo que era la clave para la transformación, ya no es más la clave. Y que hay una serie de sujetos descalificados por la corriente política principal, tanto de derecha como de izquierda…son los campesinos, los llamados marginales, los informales, toda una fauna que en este momento ya pueden estar siendo los sujetos del cambio profundo. Estos trabajadores no estaban al servicio de un capitalista. A estos grupos los llamamos TRADIFAS (Trabajadores directos de la fábrica social). En este momento en el que el individuo y la mercancía son la clave de este sistema en el que todavía estamos… Hay otra forma que ya nació y es las mil formas que tenemos de nombrar a la otra comunidad, otras formas comunitarias de existencia, no es un proyecto utópico, no es algo que va a ocurrir, ya regresamos del futuro. No estamos planteando ninguna tierra prometida. Este mundo ya nació. Se trata de verlo, de abrir los ojos. No es de las formas anteriores que ya no tiene ninguna posibilidad, lo que pasa que no lo vemos porque estamos usando los anteojos de las categorías anteriores. Los invito a ser parte de “tejiendo voces para la casa común”, un espacio de pensamiento crítico en donde nos proponemos que la realidad interpele a la teoría. Ensayamos preguntas a las relaciones económicas políticas y sociales, con la madre tierra, y todo esto con los prismas de la violencia y el lenguaje. A estas preguntas, a las que no tenemos respuestas,  entre todos ensayaremos reflexiones en áreas como el desarrollo, la educación… En síntesis, lo hacemos en tres sentidos: las preguntas, las respuestas posibles y las prácticas donde estas respuestas tienen lugar”.
                “Tenemos que crear más centros de pensamiento crítico, diálogos posibles entre la comunidad universitaria y la gente, diálogos para generar conocimiento juntos”…
                La linda conversación se extiende pero preguntamos el porqué de su esperanza, qué está viendo; porque nuestros ojos argentinos no lo permiten…  Cuenta:
                “Estamos en la imposición de una lógica abstracta y los personeros centrales son esclavos de esa lógica. Los súper ricos, los mandatarios de derecha, de izquierda, de centro, de arriba, de abajo no pueden escaparse de donde están presos y que es una lógica suicida y destructiva que está arrasando con la tierra, con el tejido social. Ahora la hipótesis que nosotros trabajamos y vivimos, es que la gente sí encontró una salida, una opción pero los partidos no lo ven, los teóricos no la han visto, los gobiernos no lo pueden ver, no hay intelectuales que digan éste es un camino, pero la gente común sí lo está viendo por razones de estricta supervivencia y a veces en nombre de antiguos ideales, personas que están haciendo una ruptura y son los que están alumbrando el mundo nuevo que ya está aquí. Muchos seres individualistas, muy individualizados empezaron a caminar en otros sentidos y esto ya empezó no solo en México o en Argentina, empezó también en Estados Unidos...”

LA MIERDA COMO METÁFORA
                “Otra forma de contar como una metáfora de autonomía, es el baño seco. Ya hay 100.000 sanitarios secos en las casas de Oaxaca y algunos millones en el mundo. Pero ésto independientemente del problema moral, el agua es sagrada y elemental para la vida y la estamos cagando; hay un problema ecológico, el drenaje del agua contamina más que el automóvil… Tener un baño seco, no solo en términos sociales sino personales, es mucho más económico que un sistema que usa agua pero lo más importante para mí y que me cuesta mucho trabajo compartir es cuando veo a un campesino o a gente de clase media en la ciudad, liberar su estómago de la dependencia de una burocracia centralizada, lo que eso es como liberación política. Con un baño tradicional dependo de que una burocracia saque la caca de mi casa y si no lo hace con eficiencia, mi casa, mi ciudad, se llena de mierda; se crea una dependencia… como con lo que hablamos de los derechos”.
                “Pero yo no solo hago eso, transformo mi caca en algo productivo y gano autonomía. En Massachussetts están discutiendo esto e implica una transformación sustantiva de  formas de vida y una concepción radicalmente diferente de qué cosa es el mundo y cómo me relaciono con el mundo…”
                Y sigue la conversa hablando de alimentos en Inglaterra, o jardines comunales en la postguerra o los actuales jardines de hortalizas, por miles, en Estados Unidos y por todo el mundo y eso, es lo que ya nació… [5]

EL VIAJE SIGUE: VOLVER A LA TIERRA
               Así como mi viaje a México va terminando de ser contado, este otro viaje sigue, el de mi cabeza, y el de los sentimientos, sigue… viajando, intentando entender un poquito al zapatismo, a México o la izquierda pelotuda que en mi país continúa viva. Pero Gustavo Esteva, este discípulo y amigo de Iván Illich, me vuelve a repetir que ya nació, que hay nuevas relaciones sociales, que   están pensando en lo común y en los comunes, creando ya una nueva sociedad y las revoluciones no han sido nunca la toma de la Bastilla, sino cuando hombres comunes se ponen a hacer algo diametralmente diferente a lo establecido…
               Este viejo que nos regaló su  sabiduría, nos regala libros y semillas prohibidas en viajar, que llegaron a mi huerta haciéndole pito catalán a las multinacionales que pretenden registrar la vida a su nombre y hacer negocio con ella y a los millones de hectáreas de soja transgénica que no querían que vengan y que seguramente van a brotar como aquellas semillas que esparcía Fukuoka. Estas crecerán en algún lector desprevenido o cuando un día, como a mí, con todos los miedos, él vaya a México o si no, cuando plante una semilla para alimentar a sus hijos, o si no cuando viaje hacia la complejidad del pensamiento crítico y llegue al interior de su propio corazón y camine hacia la felicidad, que es volver a la tierra…
               Volver a la tierra en todos los sentidos.
               Mis 20 días en México fueron muy fuertes pero extrañé tanto mi lugar que pensaba entre preguntas... ¡Lo que será el exilio! Por algo los griegos lo usaban como la pena mayor que podían imponer. No hubo noche ni mañana, cuando el sol decide el día, que no haya deseado estar en mi tierra…
               Hoy escribo ésto en el patio de mi casa, que al igual que el arbolito que plantó Yupanqui: “es él quien me cuida a mí”…




[1]
                La Sexta Declaración de la Selva Lacandona es un llamamiento zapatista que plantea una nueva estrategia de lucha pacífica contra el neoliberalismo. Quien desee profundizar puede ingresar aquí: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/sdsl-es/

[2]
                                Para profundizar sobre las Universidades de la Tierra sugiero ingresar aquí: http://seminarioscideci.org/ y aquí http://unitierraoaxaca.org/

[3]
                                Para más datos sobre el Comparte, sugiero entrar aquí: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/02/29/convocatoria-zapatista-a-actividades-2016/

[4]
                                Para profundizar sobre Jorge Rulli y su labor al frente del Grupo de Reflexión Rural, recomiendo ingresar aquí: www.grupodereflexionrural.com

[5]    Para profundizar sobre Gustavo Esteva y su propuesta, recomiendo ingresar aquí: http://gustavoesteva.com/

miércoles, 12 de marzo de 2014

Algunas corroboraciones tristes de una historia en espiral

Algunas corroboraciones tristes de una historia en espiral

*Por Jorge Rulli y Maximiliano Mendoza
Grupo de Reflexión Rural (GRR)



En el año 2002 escribíamos como Grupo de Reflexión Rural y en diálogo con nuestro compañero Ignacio Lewkowicz, lo siguiente: “La soja, el sistema de la soja, no es el de la oligarquía tradicional. La lucha contra el sistema de la soja es una forma local del conflicto antiglobal; pues la hegemonía absoluta de la soja es una forma local específica del crecimiento global. Lo que importa es que los núcleos de poder neoliberal varían del sistema oligárquico tradicional al sistema que se construye en torno de la soja. La nueva división global del trabajo nos convierte de “granero del mundo” en “forrajeros del mundo”.

Por otra parte, añadíamos: “… Desde el punto de vista de la oligarquía tradicional, se ve que, pese a toda la inteligencia o astucia puesta en juego, ese sistema oligárquico ya no es funcional al sistema global. Por supuesto que los mismos apellidos aparecerán ahora en los consorcios de las empresas; pero los modos de ejercicio del poder, los modos de ejercicio de la dominación, los núcleos a partir de los cuales se fijan, varían. Así, por más que se trate del mismo conjunto de individuos, no es la misma la lógica social que se despliega para afirmar su dominio.”

Casi todo lo que por entonces afirmábamos, podríamos reafirmarlo hoy, doce años después, con la certeza de que sus contenidos mantienen plena vigencia y que fueron anticipatorios. Los años transcurridos, lamentablemente, nos han dado suficiente razón, y además han puesto en evidencia las peligrosas derivas de pensamiento y acciones políticas de todos aquellos que, desde miradas sesgadas y ancladas en los años setenta, se negaron considerar las nuevas ecuaciones de la globalización, la nueva configuración del poder en nuestro país, así como se negaron a la necesidad de reflexionar sobre sus anteriores experiencias y, sobre todo, se negaron rotundamente a las propuestas de abrir debates políticos que permitieran cerrar los enormes fracasos que arrastraban consigo para no volver a repetirlos (algo que en cierta medida ha ocurrido a lo largo de todos estos años).


Una Nomenklatura[1] al estilo argentino


A principios de la década pasada empezó a hacerse notoria la emergencia de una nueva clase dominante, producto de la profundización de un nuevo esquema productivo primario-exportador, impulsado por el Estado, el capital transnacional y sus socios locales, y caracterizado por su profunda dependencia de los mercados globales. Una nueva oligarquía vinculada a un modelo de país proveedor de materias primas que, además de la sojización del territorio, se complementa con la megaminería, el fracking, el monocultivo de árboles y otros proyectos extractivos hegemonizados por importantes corporaciones transnacionales.

Esta nueva oligarquía instaló su protagonismo de manera sigilosa. Una oligarquía distante de la otrora “oligarquía vacuna” que se impusiera al país en las postrimerías del siglo XIX, a instancias del entonces presidente Julio Argentino Roca. Este sector, que tenía en la Sociedad Rural Argentina (SRA) su representación más genuina, conduciría -con breves interregnos- los destinos de la Argentina durante buena parte del siglo XX.

Pero la irrupción histórica de esta nueva oligarquía no-terrateniente (es decir, una oligarquía que no basa su poderío económico en la propiedad sino en el uso de la tierra) configura un hecho decisivo que pocos se han atrevido a analizar. La ligazón que establece el modelo sojero entre el capital financiero y la investigación científico-técnica, transformó profundamente el esquema de producción agraria y redefinió las relaciones de poder. Basta con recordar algunas de las definiciones de uno de los mayores exponentes de este nuevo sector, Gustavo Grobocopatel[2]: “Soy agricultor y no tengo tierras, tampoco tengo tractores ni cosechadoras. Y esta es la mayor innovación del país. En Argentina, a diferencia del mundo, hoy no tenés que ser hijo de un chacarero o un estanciero para ser agricultor. Tenés una buena idea y tenés plata, vas, alquilás un campo, y sos agricultor. Este es un proceso extraordinario y democrático del acceso a la tierra, donde la propiedad de la tierra no importa; lo que importa es la propiedad del conocimiento”.

Es evidente que esta nueva oligarquía no pertenece al universo de las llamadas “familias patricias”. Su genealogía entronca con la inmigración europea (y otras corrientes inmigratorias) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en su mayoría caracterizadas por un humilde origen social. Hoy, muchos de sus descendientes lograron sus fortunas a partir de una relación prebendaria con el Estado, otros tuvieron importantes relaciones con el aparato financiero del Partido Comunista de la Argentina, y otros han aprovechado sus relaciones político-económicas con países como los Estados Unidos, el Estado de Israel y con influyentes organismos como el Consejo de las Américas, el Congreso Judío Mundial, el Club Bilderberg, y otros.

Aceptar esta realidad, implica un cambio de conciencia y una comprensión de los nuevos desafíos que nos plantea la globalización. Se trata, en definitiva, de saber reconocer no tanto el enemigo al que debemos enfrentar, sino de reconocer el problema que tenemos por delante y que debemos resolver, para sí luego identificar a sus responsables. Lamentablemente, el kirchnerismo y sus acólitos de izquierda, junto a buena parte de los activistas e intelectuales provenientes del llamado peronismo revolucionario de los años setenta, no sólo se negaron a reconocer a esta nueva clase dominante como oligarquía sino que, por el contrario, se apoyaron en ella, respaldaron muchas de sus demandas, hicieron propia buena parte de sus discursos modernizantes -sobre todo en lo concerniente al valor de las tecnologías de punta y el poder del conocimiento- y montaron sobre estas bases materiales una narrativa épica rayana en lo grotesco.

Durante años hemos presenciado constantes demandas en favor de los pueblos indígenas que fueran víctimas de la llamada Conquista del Desierto[3], e incluso se gestaron importantes movimientos de ciudadanía para que se quitara la estatua del ex presidente Julio Argentino Roca del lugar donde se encuentra emplazada (en la Av. Diagonal Sur de la Ciudad de Buenos Aires). No apuntamos a la justicia o no de estas reivindicaciones -que, sin lugar a dudas, requieren un juicio de la historia-, sino que enfatizamos la instrumentación maliciosa de este tipo de demandas que, a lo largo de la década pasada, resultaron totalmente funcionales al propósito oficial de confrontar con la ya casi exánime vieja oligarquía con el objetivo de continuar invisibilizando a los nuevos dueños del poder[4]. El mismo rol distractivo y a la vez desorientador, ha jugado el prolongado litigio por quitar la estatua de Cristóbal Colón de las cercanías de la Casa de gobierno. Es evidente que el progresismo oficial y la nueva oligarquía globalizada necesitan desprenderse de los atributos estéticos e históricos que configuraban el poder de sus antecesores, y exigen nuevas modalidades discursivas que rinden tributo a los jirones de banderas y memorias populares, de las que se sirven con total impudicia en aras de profundizar las nuevas dependencias.

Tal como en un management político, la dirigencia política progresista gobierna a nombre e interés de sus verdaderos amos, como virtuales gerentes de una empresa llamada Argentina. Pero dada la necesidad de ocultar este tipo de servilismo globalizado, se recurre desesperadamente a los simulacros, las puestas en escena necesarias para llevar adelante los proyectos del capitalismo global en nombre de la revolución social. Esos simulacros grotescos exhiben hoy a un gobierno supuestamente peronista -o que supera al antiguo peronismo por  izquierda, tal como afirman algunos de sus presuntos filósofos-, que impulsa una devaluación solicitada por quienes detentan el control del capital financiero y el comercio exterior en nombre de la “soberanía”, y que además cuenta con un ministro de Economía “marxista” que aplica un ajuste económico ortodoxo celebrado por todo el establishment.

No obstante sus caracteres pesadillescos, las tensiones que establece el camporismo progresista en función de sus relatos encubridores, no van mucho más allá de litigar el nombre de las calles, la ubicación de alguna estatua, el de “escrachar” a algún supermercadista por abusivo o propagandizar los temas de género y de discriminación a nivel puramente discursivo. Se trata siempre de centrar la atención en lo accesorio, y de encubrir o distraernos de lo realmente importante.


Cuando en la Argentina se “descubre” la existencia de Eduardo Elsztain

Los rasgos más groseros o patéticos de estos dobles discursos, entreverados de ignorancia y de apuestas por la modernidad y el crecimiento, ocurrieron en el 2008, cuando durante la llamada “crisis del campo” Néstor Kirchner convocaba a luchar contra la oligarquía representada por la Mesa de Enlace[5] desde las oficinas que a esos efectos le prestaba el mismísimo Eduardo Elsztain, en el exclusivo barrio de Puerto Madero.

Elsztain, probablemente sea la mayor fortuna de la Argentina: es propietario de IRSA Inversiones y Representaciones S.A., la corporación inmobiliaria más grande del país; también es propietario de CRESUD, compañía agropecuaria que maneja más de un millón de hectáreas en el Cono Sur;  y controla el Banco Hipotecario, adquirido durante el menemato gracias a los fondos facilitados por el multimillonario George Soros[6].

Elsztain también es dueño de los shoppings más grandes del país, y posee varios hoteles de lujo y edificios inteligentes, tales como el Hotel Intercontinental y el edificio Bouchard Plaza -sede de Microsoft Argentina- ambos emplazados en la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo cuenta con muchos vínculos entre los grupos más poderosos del capitalismo global: forma parte del directorio de la Fundación Endeavor[7] en Argentina, es un miembro prominente del Congreso Judío Mundial y además integra el Comité Asesor Internacional de la Presidencia del Consejo de las Américas, representada esta última nada menos que por David Rockefeller.

A pesar de su enorme poderío económico y su capacidad de influencia en el ámbito político, Eduardo Elsztain se caracteriza por un marcado perfil bajo. Es mucho más probable que en lo concerniente a la llamada “Crisis del Campo”, el público recuerde apellidos como Biolcati, Buzzi o De Ángeli, mientras que la nueva oligarquía que se consolida a partir del paro agrario de 2008, y que se proyecta además como clase dominante sobre los países limítrofes del Cono Sur, prácticamente pasó desapercibida para oficialistas y opositores: al tiempo que las rutas del país estaban cortadas por piquetes respaldados por la Mesa de Enlace y la soja transgénica producida localmente no llegaba a embarcarse, otros como Elsztain ganaban fortunas aprovechando el momento para exportar la soja transgénica producida en países limítrofes (Paraguay, Bolivia y Brasil) a través de los puertos argentinos.

Eduardo Elsztain fue durante casi diez años el dueño invisibilizado del país, contando además con la protección política de organismos como la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y el Centro Simon Wiesenthal, instituciones que ante el menor esbozo de una crítica a su poderío económico, asumen de inmediato que se está en presencia de un acto de “antisemitismo”, y procede a denunciarlo públicamente. Recién en el año 2012, y a raíz de la cesión de tierras públicas en favor de IRSA para facilitar sus “emprendimientos inmobiliarios” y la construcción ilegal de un nuevo shopping en el barrio de Palermo (“Distrito Arcos”)[8], se generó una cierta resistencia ciudadana que puso por vez primera el nombre del personaje en el espacio público. Con la pegatina afiches callejeros firmados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), que denunciaban la apropiación ilegal de tierras públicas en beneficio de IRSA, el nombre de Eduardo Elsztain aparecía por vez primera ante los ciudadanos de manera masiva. Cabe destacar que por estas acciones, tanto la CAME como la FECOBA fueron repudiadas por la DAIA y el Centro Wiesenthal por sus “mensajes discriminatorios”, sus “consignas estigmatizantes” y por supuesto, el “odio antisemita”.

 

A poco se dieron, también, los escándalos del llamado pacto PRO-K[9] en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; un pacto que, entre otras cosas, se caracterizó gracias a un megaproyecto impulsado por el gobierno nacional para la construcción de un “Polo Audiovisual” en Isla De Marchi y la rezonificación de los terrenos de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, con la irritante finalidad de implementar un viejo proyecto de IRSA: construir en la zona un barrio de lujo de altísimo nivel denominado Solares de Santa María[10] (la llamada “Dubai” del Costanera Sur). Ambos proyectos fueron suspendidos gracias a la acción de diversas organizaciones que protestaron durante las sesiones y diversas audiencias públicas.

 

De esta manera, los argentinos se anoticiaban -a raíz de situaciones absolutamente urbanas, vinculadas con el comercio, la especulación inmobiliaria y el conflicto por el espacio público- de la existencia y el poder de uno de los hombres que, diez años antes, denunciábamos como uno de los principales dueños del país.

 

 

 

Cuando descubrimos que el imperio en ascenso cuenta con sus propias  legiones de cipayos


Volvamos ahora a ese país dependiente, primarizado, centrado en la producción de transgénicos, y recordemos que estos nuevos procesos extractivos de agriculturización industrial destinados a sostener la exportación masiva de commodities tienen su origen en dos situaciones configuradas por la globalización: por una parte, la enorme deuda externa que nos dejaron como legado las dictaduras militares en los años setenta y sus requerimientos crecientes de divisas; y por otra, la emergencia a fines de los años ’90 del coloso chino y su insaciable necesidad de materias primas para poder establecerse como fábrica del mundo. Es decir; no podríamos comprender la reprimarización de nuestras economías a escala latinoamericana si no tuviésemos en cuenta el decisivo rol neocolonizador de la potencia asiática y de las hegemónicas relaciones que estableció en el continente.

Debemos, asimismo -con mucha tristeza y vergüenza- indagar en las probables razones por las que como pueblo, aceptamos casi alegremente y sin mayores protestas, convertirnos en un enclave de producción de soja transgénica para el gigante chino. Más todavía, deberíamos decir que no fueron precisamente las corporaciones transnacionales las que desplegaron este modelo agro-biotecnológico, sino que fueron más bien sectores provenientes de la izquierda setentista, muchos de ellos llegados del exilio y/o provenientes de las filas del Partido Comunista, los que diseñaron e impulsaron el modelo de los Agronegocios en nuestro país[11]. Las corporaciones, desde luego, no demoraron en aprovechar esas favorables circunstancias en las que la intervención de cuadros científicos y técnicos del campo de la biotecnología vegetal -provenientes de la izquierda tradicional- fue fundamental para abrir las puertas a las empresas transnacionales, persuadidos de que era preciso darles protagonismo en el desarrollo de las fuerzas productivas del país.

Indagar en los orígenes de este equívoco aberrante, tal el de confundir a las subsidiarias locales de las empresas transnacionales con la burguesía nacional, puede conducirnos a debates que escapan a este trabajo y que pueden tener que ver tanto con el marxismo mismo, como con la manera de asimilarlo por parte de nuestra inteligentzia progresista. Lo que sí podemos aseverar es que ellos no estuvieron solos. A lo largo de esos años, que fueron los años de la instalación del modelo agro-biotecnológico (las postrimerías del menemato y durante el gobierno de la Alianza), nada de lo concerniente a la agricultura industrial, al uso de semillas transgénicas y la justificación política de las actuales relaciones de dependencia con China fue impulsado sin el respaldo de la izquierda tradicional. Baste como prueba las encendidas palabras pronunciadas por Fidel Castro en 2001, en el peor momento de la Argentina, respaldando el cultivo de “soya” transgénica en nuestro país[12].



El estímulo al mercado interno no apunta a la Justicia Social, sino enriquecer a la nueva oligarquía y profundizar la dependencia global

Algunos exponentes velados del oficialismo, aún reconociendo el tremendo peso colonizador del modelo extractivo -y en particular de la agroexportación- rescatan la intención progresista de estimular, mediante planes sociales y subsidios, un aparente mercado interno que remedaría en cierta medida a los antiguos Estados de Bienestar propios de la última posguerra. Pretenden hacernos olvidar que el modelo que ahora denominan “nacional y popular” se instalaba en los años noventa combinando la industrialización de alimentos junto a la agricultura química y la biotecnología. Pretenden hacernos olvidar que el modelo de los Agronegocios incluía la constitución de cadenas agroalimentarias y las integraciones verticales de empresas, tanto en la producción industrial de animales como así también en el creciente supermercadismo.

El asistencialismo bancarizado y la estimulación al consumo que estimuló el progresismo a lo largo de la llamada “Década Ganada”, ha sido un componente indispensable dentro de los marcos de un mismo modelo: la sojización, el despoblamiento del campo y la concentración compulsiva de población en los inmensos conurbanos de  pobreza, donde quedan reducidos a clientela obligada del asistencialismo y del consumo de comida chatarra.

Tampoco se debe ignorar la importancia del coloso chino y su objetivo de constituirse como la fábrica del mundo. Desde esa perspectiva se explica su creciente demanda de materias primas y su imperiosa necesidad de colocar los productos masivos de su industria en localizaciones específicas. Esto implica que la expansión global-imperial de China necesita ir abriendo cada vez más mercados locales, más áreas de consumo masivo para colocar sus productos.  

Por estas razones, rechazamos toda intentona de considerar las relaciones político-económicas de China y los países latinoamericanos desde los enfoques de la llamada Cooperación Sur-Sur (CSS), ya que dichas relaciones son, a todas luces, más bien asimilables a los análisis centro-periferia. Por ello es fundamental comprender China se erigirá como el nuevo centro imperial en la medida que afiance su dominio en los mercados locales, regionales y continentales.


Cuando fuimos globalizados pero no quisimos darnos por enterados

La obstinación por parte de ciertos sectores en desconocer las particularidades de la globalización, sumado al intento infructuoso de comprender estos fenómenos complejos desde miradas sesgadas o fragmentadoras la realidad, condujeron a situaciones paradojales y hasta escandalosas. Tal cosa ocurre cuando, desde posiciones de izquierda y pretendiendo hacer uso del marxismo, algunos pícaros arguyen que la correlación de fuerzas que requeriría el gobierno para darle batalla a las corporaciones actualmente no resulta suficiente. Para justificar este razonamiento, añaden que mientras esperan por ese respaldo popular, es preciso reconocer estas etapas intermedias como partes necesarias de un proceso general.

Asimismo, se recurre frecuentemente al argumento de que no existen otras alternativas de poder o bien, en su defecto, se reconoce la existencia de otras alternativas, pero que son peores y que ante ello es necesario optar por el “mal menor”, convalidando así las decisiones más degradantes tomadas por el gobierno nacional. Desde luego, existen también personas que reconocen la existencia de problemas, tensiones y contradicciones, pero al mismo tiempo parecen estar convencidas de que estamos asistiendo a un proceso casi metafísico de depuración histórica donde, casi sin intervención de la sociedad, lo malo es cada vez más desplazado por lo bueno, donde se “hizo mucho” y “van por lo que falta”. Éste es probablemente el sentido que se le adjudican a las llamadas “asignaturas pendientes” cuando efectivamente reconocen un problema en la sojización, la megaminería o el fracking, impedidos de admitir que en realidad esas “asignaturas pendientes” son más bien los núcleos duros del modelo kirchnerista, sin los cuales inclusive el kirchnerismo no se explica, no podría ser lo que es. 

No faltan igualmente los astutos que, a propósito de estas situaciones, nos recuerdan que lo mejor es enemigo de lo bueno, un acierto peroniano que muchos no supieron respetar ni acatar en su momento y que ahora, con dejos de conciencia culposa, aplican a destiempo. La consecuencia de estos razonamientos anacrónicos se ponen de manifiesto en una parcialización de la realidad: muchos pretenden destacar como logros importantes las medidas sociales adoptadas por el gobierno nacional, tales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la extensión a muchas capas de la población desprotegida del derecho a una pensión o jubilación mínima como si acaso ellas fueran independientes del sometimiento nacional a un complejo sojero-minero-exportador hegemonizado por corporaciones transnacionales. No son capaces de admitir -y mucho menos de problematizar- que la AUH es una versión local de un sinnúmero de planes similares impulsados y financiados por el Banco Mundial para la región, o que el Banco Hipotecario controlado por Eduardo Elsztain hará un gran negocio como fiduciario del plan Pro.Cre.Ar financiado por el ANSES. Vale decir, con el dinero de los jubilados.  

Las réplicas de estos modelos a lo largo de América Latina, modelos en que las nuevas dependencias se complementan con políticas asistenciales, son impulsadas por gobiernos vinculados a un pensamiento progresista y modernizante. Estas notas comunes comprueban que no estamos ante una situación excepcional, sino que asistimos a un proceso de nuevas colonialidades perfectamente armonizadas con la globalización. 

La ralentización del crecimiento económico del coloso chino se tradujo en las crisis de los llamados “países emergentes”, tal vez como un preanuncio de la finalización de una época en la que los altos precios internacionales de los commodities bastaban para que países como la Argentina se esperanzaran con mantener un ingreso permanente de divisas. Nuestro país confía desmedidamente en la demanda sostenida de commodities como garantía principal para el ingreso de divisas, ya que de ellas depende -entre otras cosas- el sostenimiento de lo que el oficialismo denomina “desarrollo industrial con sustitución de importaciones”, un proceso que se explica básicamente a partir de un complejo productivo de escasa producción nacional. Basten como ejemplos el sector de la “industria” automotriz transnacional dependiente casi en su totalidad de insumos importados, y en las terminales de ensamblaje radicadas en la Prov. de Tierra del Fuego.

Durante diez años reiteramos, en diversos escritos, los enormes riesgos que suponía mantener una economía dependiente en términos casi absolutos de la exportación de soja transgénica, sumado a la debilidad estructural de tener, además, relaciones de intercambio donde un mercado imperialista compra nuestras materias primas a la vez que nos abastece de manufacturas industriales en casi todos los rubros… hasta en el de clavos y tornillos. Ahora pagamos las consecuencias. China se estremece y la Argentina siente que está al punto del colapso. Para colmo, la embriaguez de la fiesta de la soja nos permitió olvidar alegremente, durante diez años, la inmensa deuda externa, cuyos vencimientos ahora nos agobian y es preciso hacer todo lo posible para conseguir divisas.


Cuando los antiguos ropajes y las tragedias devienen en farsa y grotesco

Las memorias de esa revolución que expresó el peronismo, fueron quebrantadas a través de diversos instrumentos políticos, económicos y culturales. La represión desatada a partir del golpe militar de 1955, sumada a lilusión desarrollista del frigerismo-frondizismo, los extravíos y los desgarramientos de los años setenta, el feroz disciplinamiento social de la última dictadura militar a partir del horror institucionalizado y más tarde por las aberraciones perpetradas por el menemismo y en la actualidad gracias a una sofisticada tergiversación histórica operada por el kirchnerismo, contribuyeron a una dislocación generalizada de las memorias populares, proceso que facilitó el camino para un uso abusivo de dicho acervo simbólico por parte de los poderosos para la aceptación de un nuevo modelo de colonialidad.

Más allá de lo esquemático de dicha interpretación, está claro que gracias a esta secuencia ininterrumpida de procesos políticos que hicieron de la Argentina nuevamente un país colonial, la empresa tergiversadora de la intelligentzia tuvo el camino libre para emprender contra los sentidos genuinos de la liberación nacional. Actualmente, la fascinación por los modelos neodesarrollistas impulsados por los progresismos latinoamericanos, redundó localmente en el retroceso del posperonismo a formas retrógradas propias del desarrollismo de los años ’60. Sin ir más lejos, en varios escritos hemos expuesto largamente acerca de cómo, la reivindicación constante que se realiza de la figura de John William Cooke, primero como respaldo a Frondizi y luego como hombre de la revolución cubana, así como en el desmedido énfasis que se suele imprimir al rol desempeñado por F.O.R.J.A. en los orígenes del peronismo, contribuye a la justificación histórica del este nuevo desarrollismo, respaldado por una progresía burguesa que convoca a las más diversas extracciones políticas.

No podríamos dejar de señalar -con enorme  pena- cuánto ha pesado en este afán justificatorio, en el arte de montar falsas antinomias y en la elaboración de escenarios de cartón pintado, el rol de los intelectuales oficialistas que se reúnen en la Biblioteca Nacional. Esta institución ha devenido, por obra y gracia de antiguos compañeros, en una gran fábrica de relatos, una usina de simulacros encubridores de las nuevas dependencias. Si a estos extravíos, agachadas y desmemorias de muchos exponentes de viejas militancias, le sumamos los propios extravíos del pensamiento de una izquierda tradicional -puesto gravemente en examen frente a la crisis de la modernidad y ante el cambio climático- todavía incapaz de escapar de los esquemas emancipatorios decimonónicos, lo que obtendremos son las razones principales que explican la extendida servidumbre de las militancias partidarias al modelo neocolonial y las causas de la indefensión generalizada del Pueblo.

En medio de las zozobras de la sociedad argentina, enfrentada, como en un carrusel a la repetición cíclica y dramática de situaciones similares, no faltan los militantes e intelectuales funcionales al sistema que nos sorprenden al descubrir recién ahora, el inmenso poder de los exportadores, y alzan sus voces reclamando medidas de gobierno que pongan control sobre la hemorragia constante de divisas que sufrimos. Necios y tardíos cacareos de ese gallinero de escribas que tienen su refugio en la Biblioteca Nacional.

Durante años ignoraron la globalización y desconocieron a las empresas transnacionales que, como Cargill, Bunge, ADM, Dreyfus, Nidera, Toepfer, Noble, Vicentín, Aceitera Gral. Deheza, Molinos Río de la Plata, Louis Dreyfus, entre otras, controlaron las exportaciones y procedieron con absoluta impunidad y sin controles estatales[13], tal como reiteradamente denunciara hasta su muerte nuestro amigo Julio Nudler[14], en Página 12. Incluimos en  esas denuncias una famosa nota del año 2004 intitulada “De Títeres y Titiriteros”[15] en la que, este olvidado pero meritorio periodista, develaba la sistemática acción de destrucción y vaciamiento de los organismos de control del Estado que llevaban adelante los hombres de Néstor Kirchner. Justamente, ello motivó que dicha fuera escandalosamente censurada por el entonces director del diario oficialista, Ernesto Tiffenberg.

De la misma forma, esos “intelectuales orgánicos” que durante años nos insinuaron que la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las jubilaciones extendidas anticipaban de alguna manera el socialismo que nos habían prometido como “generación maravillosa”, ahora impulsan desde el Estado campañas contra personajes secundarios de algunas de las empresas que participan del modelo. Al igual que durante la crisis desatada por la resolución 125 en 2008, están cubriendo las apariencias con un nuevo y desvergonzado simulacro; simulacro que, en definitiva, no hace sino  legitimar la continuidad del sistema de los Agronegocios.


Cuando la realidad es como un clavo ardiendo

El modelo agro-minero-exportador asistencializado y legitimado por narrativas de izquierda, ha llegado a un punto crítico desde el punto de vista social, ambiental y hasta económico. Según surge de estudios oficiales, después de la llamada “Década Ganada” se alcanzaron unas 24 millones de hectáreas de cultivos transgénicos, se desmontaron más de dos millones y medio de hectáreas de bosques nativos y se está experimentando un acelerado -y tal vez, irreversible- deterioro de los suelos. A esto se suman las propias dificultades de los productores sojeros, ya que una suba importante de los insumos y la notoria estrechez de sus márgenes de ganancia configuran una situación que difícilmente pueda revertirse en la medida que el precio de los insumos siga incrementándose al tiempo que la cotización de los commodities tienda a estancarse o descender.

Los escenarios que se avecinan se nos figuran aterradores, puesto que todos los planes estratégicos del Estado y las corporaciones del agronegocio confluyen en el objetivo de profundizar el modelo agro-minero-exportador. Sin ir más lejos, los cálculos más conservadores que surgen del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020 (PEA2)[16] revelan que la frontera agrícola se extenderá de los 32 a 41 millones de hectáreas, lo cual derivará en nuevos escenarios de conflictividad socio-ambiental: represión y hostigamiento de sujetos territorializados (campesinos, indígenas, etc.), aumento de la migración hacia las periferias urbanas, mayores desmontes y pérdidas de la biodiversidad, incrementos de las fumigaciones gracias a la incorporación de nuevos agrotóxicos y el creciente deterioro de los suelos.

A ello debe agregársele el factor imponderable del Cambio Climático: serán tiempos de imprevisibles modificaciones de las condiciones climáticas globales a consecuencia de haberse sobrepasado en la atmósfera las 400 ppm de CO2[17], problemática que se verá agravada en países como el nuestro, en donde la falta de previsión gubernamental para la prevención de catástrofes nos obliga a repensar nuevas estrategias de autodefensa y preservación.


Recuerdos del futuro

Quisiéramos terminar este escrito, haciendo referencia compasiva y solidaria a esos millones de hombres y mujeres que durante este proceso, y bajo patrones de pensamiento cerradamente urbanos y modernizantes, fueron compulsivamente desarraigados de los lugares en los que vivían y obligados a emigrar a las grandes ciudades. Millones de seres desempleados por un modelo de agricultura industrial que desechaba mano de obra y que requería inmensos territorios vacíos de población. Poblaciones que tuvieron que emigrar por motivos ignominiosos como las fumigaciones constantes y la contaminación de sus territorios; acciones que paulatinamente fueron haciendo de sus parajes, lugares prácticamente inhabitables.

La proyección de la nueva oligarquía sobre los países vecinos del Cono Sur y el contrabando de semillas transgénicas a través de las fronteras, los sumó al gran proyecto de la República Unida de la Soja (proyecto que nos proponía hace años la empresa Syngenta[18]). Se añadieron de esa manera, nuevas e innumerables legiones de desocupados y desarraigados latinoamericanos a nuestros conurbanos, hasta convertirlos en las actuales inmensas periferias de pobreza e indigencia.  Por un lado, tenemos  paisajes devastados, territorios desertizados, profundamente deforestados con una monstruosa pérdida de la biodiversidad; y por la otra, poblaciones desoladas, hacinadas en megalópolis, condenadas a vivir entre inundaciones y deshechos tóxicos.  No son impactos colaterales como muchos tecnócratas repiten con evidente ánimo exculpatorio; son, por el contrario, consecuencias perfectamente previsibles de las decisiones tomadas por la dirigencia política en aras de favorecer a las corporaciones transnacionales; consecuencias que, al menos, deberían al menos haber sospechado. Esta es la terrible realidad que nos deja un modelo que está llegando a su consumación, en la que todos quedamos expuestos al colapso.

Debemos, tomar conciencia del camino recorrido y de la necesidad imprescindible de apostar por cambios radicales. La sojización amenaza sencillamente dejarnos sin país y sin suelos aptos para cultivar nuestros alimentos. Pero estas realidades, que para muchos desvelados todavía forman parte del terreno de las abstracciones, son en cambio el infierno de cada día para millones de seres humanos urbanizados de forma compulsiva, una fatal encerrona en la que están cautivos y sin mayores esperanzas. Rehenes de los diversos punteros y grupos sociales (kirchneristas, filokirchneristas, antikirchneristas y de la izquierda funcional), están obligados a la servidumbre de participar en actos políticos y piquetes a cambio de planes sociales o, en el peor de los casos, bolsones de comida. 

Las periferias urbanas son el lugar donde las los aparatos represivos y las mafias se confabulan para establecer negociados basados en la explotación de mano de obra barata, esclava o infantil, como el narcotráfico o la trata de personas. Otros casos dan cuenta de muchos territorios que son paulatinamente ocupados por el poder narco que desplaza poco a poco a la policía de su empresa criminal. Para los desplazados y sus hijos queda tan sólo la marihuana fermentada con tóxicos para las plagas que les enferma los pulmones, o directamente el paco que les quema el cerebro. Las cocinas de la droga se mueven a su antojo por esas periferias desoladas y para muchos, alquilarles el rancho por unas horas puede significar la diferencia entre comer o no comer durante varios días.

El asistencialismo y el clientelismo han hecho estragos en el campo de la cultura y de los mecanismos para la supervivencia.  Condenados a vivir en un contexto de egoísmo extremo, los desplazados deben sobrevivir en el más puro desamparo, en muchos casos renegando de sus propias identidades culturales para asimilarse a una identidad urbana atravesada por los valores de la sociedad global de consumo. Deben renegar de una cultura que implicaba reconocimientos y reciprocidades, pero que por sobre todas las cosas implicaba un suelo dónde arraigarse para vivir en comunidad. Para peor, se les priva de muchos de los recursos de que disponían naturalmente para sobrevivir en situaciones difíciles: algunos municipios del gran Buenos Aires –que en muchos casos continúan siendo semirurales- se empeñan en imponer numerosas prohibiciones de carácter urbano-consumista en las periferias, donde ya no permiten ni siquiera tener un pequeño gallinero o un lechón para engorde. La dirigencia política parece empeñada en consolidar una urbanización total, extendiendo el desamparo de todos aunque se los condene al hambre. Parecen decididos a borrar todos los relictos de vida autónoma o campesina que pudieran pervivir en las barriadas. Confían en la militancia rentada y en las organizaciones sociales para contener posibles estallidos, que en otras circunstancias serían inevitables.

Intuimos que en el porvenir se debatirá una tensión entre los hombres y mujeres acorralados que pugnarán por liberarse del aprisionamiento de los aparatos clientelares. Porque a diferencia de otras épocas, el concepto de revolución ya casi nada expresa y, a pesar de nuestros desvelos, no hemos podido insuflarle otros contenidos que modifiquen las generalizadas perspectivas de factura eurocéntrica sobre el poder, la racionalidad y el control. Desde la muerte de Juan Perón, sin duda han sido los sectores medios los que han luchado por apropiarse del destino común de los argentinos. La incógnita, desde entonces, ha sido la de saber si esos sectores medios o las organizaciones que los expresaban podrían llegar a ser los artífices de ese destino tan deseado, tal como en otras épocas lo fueron los caudillos y lo fuera Perón en la posguerra. Bajo diversas banderas y discursos, los intentos se han repetido una y otra vez, a lo largo de la historia contemporánea… inútilmente. Desde la Plaza de Lonardi a la de los Montoneros; desde el menemismo, pasando por Chacho Álvarez hasta Néstor y Cristina, toda la partidocracia clasemediera ha operado como una maquinaria hegemónica de desclasamiento y desmemoria. Pero nunca como en estas épocas aciagas, estos sectores habían conseguido un desmantelamiento tan profundo de las resistencias; nunca como ahora lograron tanta parálisis en los sectores populares. Todo porvenir se hace totalmente incierto y es probable que continuemos dando vueltas en el gastado carrusel de los relatos y de los ensueños del poder de los sectores medios.

A los vencidos, al pueblo llano que alguna vez fuera grasita o descamisado, le queda siempre probar el antiguo camino de la Rebelión, camino en el que se trataría de recuperar -como tantas otras veces- la propia y secuestrada humanidad, para ir una vez más detrás de las aspiraciones de justicia y de felicidad en comunidad. Ahora, y como pocas veces antes, es realmente poco lo que tienen para perder. Lo que no sabemos todavía, es si acaso les han dejado las fuerzas suficientes como para que vuelvan a soñar esos sueños, y puedan quebrantar el desaliento y la malla de contención que hoy los encierra.



Jorge Eduardo Rulli
Maximiliano Mendoza
Grupo de Reflexión Rural (GRR)

Notas:





[1] Nos permitimos designar como “Nomenklatura” (cuyo significado real es “lista de nombres) a este nuevo poder oligárquico, dadas sus semejanzas con la plutocracia rusa post-soviética, bloque se apropiara de las empresas estatales de las que fueran funcionarios o testaferros. Sin dudas se trató de un sector sumamente privilegiado, cuyo enriquecimiento estuvo vinculado a su Estado es lo que en algún momento de la Argentina recibiera el nombre “Patria Contratista”, “Capitalismo de Amigos”, etc.

[2] Gustavo Grobocopatel es Ingeniero Agrónomo egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tiene 52 años. Fue docente en Manejo y Conservación de Suelos de la Facultad de Agronomía  de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA). Actualmente se desempeña como presidente de Los Grobo Agropecuaria S.A, firma que maneja un área cultivada con soja GM que supera las 200 mil hectáreas (distribuidas entre Argentina, Brasil y Uruguay) y que posee acopios por más de un millón y medio de toneladas. Cabe agregar que Los Grobo Agropecuaria S.A. adquirió recientemente a la empresa Agrofina por una suma de $ 400 millones, con el fin de incursionar en el mercado de los agrotóxicos. Grobocopatel también forma parte de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) y es director titular de Bioceres S.A., una empresa de investigación y desarrollo en agrobiotecnología. Dicha empresa, en alianza con el CONICET, permitió la creación de Indear S.A (Instituto de Agrobiotecnología Rosario), una empresa que se presenta a sí misma como una de las plataformas más avanzadas de América Latina en materia investigación agrobiotecnológica y que cuenta con un management conformado por algunos de los más influyentes tecnócratas del ámbito empresarial, entre quienes se destaca Moisés Burachick, ex asesor científico de la Dirección de Biotecnología del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y ex miembro de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), organismo que regula las aprobaciones de OGM en el país, siendo su Secretario Ejecutivo entre 2004 y 2010.    
  
[3] La Conquista del Desierto o Campaña del Desierto fue una campaña militar organizada por el gobierno argentino durante los años 1878 y 1885 y que tuvo como principal objetivo el control de los territorios de las regiones pampeana y patagónica. Este proceso de control territorial y fronterizo se llevó a cabo en detrimento de habitantes ancestrales (mapuches, tehuelches, ranqueles, etc.) que, al no encajar con el proyecto identitario de la generación del ’80 -para constuir una nación blanca, civilizada y occidental-, fueron prácticamente aniquilados. Un proceso de similares características tuvo lugar en Chile durante la llamada Pacificación de la Araucanía.    

[4] Nos parece importante destacar que, además de distorsión discursiva y mediática de estas nuevas realidades, existieron también sofisticados dispositivos permitieron la invisibilización de la nueva configuración del poder en el país. En este sentido destacamos el documental Awka Liwen (“Rebelde Amanecer” en mapudungun) cuyo guión y libro cinematográfico pertenece Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille, estrenado en septiembre de 2010 (http://www.awka-liwen.org). En dicho documental se establece una forzada continuidad del poder que detentara la oligarquía terrateniente de fines del s. XIX con los sectores que protagonizaron el paro agrario de 2008 durante la crisis desatada por la Resolución 125, omitiendo de plano a los nuevos poderes del modelo sojero vinculados al capital financiero y el lobby tecnocientífico que ya poco tienen que ver con la propiedad de la tierra. Siendo que el documental aborda la problemática del modelo sojero y su expansión en los territorios, resulta llamativa la participación del Biólogo Molecular Alberto Kornblihtt, pionero en materia de biotecnología vegetal quien actualmente dirige el laboratorio de investigación en el departamento de Fisiología y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Kornblihtt respalda abiertamente la producción de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en el país, es adherente público del kirchnerismo y se define como un hombre “de izquierda”.

[5]  La Mesa de Enlace Agropecuaria está conformada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y CONINAGRO. Dicho entendimiento tuvo lugar el 12 de marzo de 2008 con el objetivo de protestar contra las retenciones móviles a los cultivos de soja, trigo, maiz y girasol establecidas por la Resolución 125 emitida por el Ministerio de Economía y ratificada mediante un proyecto de ley enviado al congreso por parte del Poder Ejecutivo Nacional. La Mesa de Enlace protagonizó numerosas manifestaciones, paros y bloqueos agropecuarios durante el año 2008 con el fin de lograr el rechazo de dicha iniciativa gubernamental. Cabe recordar que durante todo el conflicto, las exportadoras de granos y los poderes vinculados a los pooles de siembra (los verdaderos ganadores del conflicto) fueron absolutamente invisibilizados por la dirigencia política oficialista y opositora.


[6] “(…) Con Elsztain, Soros participó de un último negocio: el ingreso al Banco Hipotecario, que Carlos Menem y Pablo Rojo comenzaron a vender en porciones (…)”. Ver más en Spollansky, Fabián (2008): “La Mafia Judía en la Argentina”. Editorial Rubin, San Juan, Argentina. 

[7]  Ver página oficial de la Fundación Endeavor Argentina: http://www.endeavor.org.ar.

[8] Tras un recurso de amparo interpuesto por Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), la justicia porteña suspendió la inauguración de dicho centro comercial, cuya fecha estaba prevista para el 12/12/2013. La ceremonia iba a contar con la presencia de Mauricio Macri (Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y Jorge Milton Capitanich (actual Jefe de Gabinete de Ministros de la Argentina). Ver más información en http://www.noticiasurbanas.com.ar/noticias/freno-al-shopping.

[9] Un documento revelador, a propósito de estos entendimientos del macrismo y el kirchnerismo para favorecer la especulación inmobiliaria, fue elaborado por Plataforma 2012: http://www.plataforma2012.org.ar/index.php/documentos/documentos/39-pacto-pro-k.

[10] Ver en página oficial de IRSA (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima): http://www.irsa.com.ar/irsa/index_eni.htm.

[11] “(…) Tanto Mentaberry como (Esteban) Hopp se reivindican (…) como parte de la generación de la década de 1970, involucrados con un proyecto socialista de país. (…) De hecho, su experiencia militante se inscribe en el Partido Comunista. (…) Estas figuras pioneras de la biotecnología vegetal manifiestan una clara identificación respecto de la pertenencia a un grupo de jóvenes militantes que se conocían desde la década de 1960 en la juventud comunista del Colegio Nacional de Buenos Aires y que luego serían destacados científicos, donde, además de Esteban Hopp y Alejandro Mentaberry, incluyen también a Alberto Kornblihtt, Mariano Levin, Gerardo Glikin Jorge Filmus, entre otros”. Ver más en “Un Proyecto Socialista” en Pellegrini, Pablo (2013): “Transgénicos: ciencia, agricultura y controversias”. Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, Argentina.

[12] Ver discurso pronunciado Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de puesta en marcha del sistema de interconexión eléctrica con Brasil, pronunciado en Santa Elena de Uairen, República Bolivariana de Venezuela el 13 de agosto del 2001: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2001/esp/f130801e.html

[13] Un interesante informe al respecto fue publicado por el portal informativo La Política Online el 14/01/2011: http://www.lapoliticaonline.com/nota/49545

[14] Julio Nudler (1941-2005) fue un economista, periodista y escritor argentino. Egresó de la Universidad de Buenos Aires en 1966 como Licenciado en Economía y se inició como periodista en 1968. Trabajó para distintos medios como La Opinión, Clarín, La Razón, Revista Somos y Página 12, en donde se desempeñó como jefe de la sección de economía.

[15] Ver nota censurada publicada en Perfil.com el 05/05/2008: http://www.perfil.com/politica/De-titeres-y-titiriteros-la-columna-de-Julio-Nudler-censurada-en-Pagina12-20080505-0042.html

[16] Para más datos, ver más en “La sintonía fina del modelo sojero”, nota publicada por el GRR el 15/03/2013: http://www.grr.org.ar/articulos/sintonia.htm

[17] Una excelente nota ilustrativa respecto al Cambio Climático y los niveles de CO2 en la atmósfera fue publicada por el historiador colombiano Renán Vega Cantor el 09/01/2014 en Rebelión.org: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179200


[18]  “(…) La idea de la frontera de la soja no proviene de los ecologistas, sino de un anuncio publicitario que lanzó hace unos años Syngenta, la mayor empresa agroquímica del mundo, nacida de la fusión de Novartis y Astra-Zeneca. Se trataba de un mapa de una ficticia "República Unida de la Soja", un territorio que abarcaba amplias zonas de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y el área de Santa Cruz, en Bolivia, cubierto enteramente por el cultivo de la soja transgénica. La soja no conoce fronteras, decía Syngenta, pero los grupos ecologistas llamaron rápidamente la atención sobre la metáfora de una multinacional que marca las fronteras de una república en la que imperan sus reglas y sus leyes, y el escándalo fue mayúsculo. Impresionaba, sobre todo, ver la extensión de la república por la Amazonia brasileña, donde la soja, junto con la ganadería, es la principal causa de deforestación (…)”. Ver más en “La República Unida de la Soja”, artículo publicado por Soledad Gallego-Díaz en El País de Madrid: